Jean-Philippe Collard-Neven
Pianista clásico y jazz, compositor, improvisador
 
 
       
 

"Este prodigioso dúo piano-contrabajo, deriva de una alquimia hecha de rectitud. Raras veces tales cohesiones pueden cumplirse, si no es en los clásicos de esta disciplina, por los maestros: Duke Ellington y Jimmy Blanton, Bill Evans y Scott LaFaro. El juego de los paralelos desemboca en una obra de una incomparable densidad, nacida en un clima de recogimiento.” Marc Danval, Le Soir Magazine

“...Mientras que el juego de Collard-Neven es pura delicadeza, el cimiento rítmico inquebrantable y la calurosa sonoridad del contrabajo de Rassinfosse le confieren una presencia increíblement tranquilizadora, casi física. En fin, se siente bien escuchar esta música, y eso ya es mucho.” *** JAZZMAN

“Habiendo grabado “Regency’s Nights” en el otoño de 2006, he aquí al curtido jazzero y al tránsfuga clásico en un segundo álbum todavía más atípico, acerándose aun más a la fuente de cada uno, tanto más cuanto confiando en las intuiciones de la amistad, para inventan un lenguaje musical común. (...)” ** La Libre Belgique

“El encuentro entre un contrabajista de jazz y un pianista venido del clásico produce perlas. Esta segunda cosecha cautiva por el talento como compositor de Collard-Neven, y refuerza el vínculo del dúo con sus influencias clásicas (...) Elegancia, ternura y sonrisas son los destellos de este diálogo intimista.” *** Le Soir

 
 



Las tres de la madrugada, la gran sala del conservatorio está vacía pero plagada de micrófonos... Repentinamente, una nota rompe el denso silencio... Proviene de una inmensa nave frente a mí, es pura y cristalina, me invita a seguirla, a completarla con otras y mis dedos despegan... Una vez más la magia actúa y no sé por qué el diálogo se instala tan fácilmente y ni por qué lo comparto con aquél que acaba de crear esa nota, allá, al final de ese piano interminable. Es esta delicadeza, ese toque que va del roce hasta el furor, esa precisión en la intención y en el gesto musical, ese discurso fresco y nuevo que encuentra eco en mí y me permite explorar el espacio y así volver a descubrir la alquimia de las mezclas. Este austero y anguloso mueble negro, de mecánicas idénticas, confabula con este gran montón de ébano y arce, y la conversación sonora se anima entre nosotros a través de nuestros instrumentos y nuestra música emana de ellos apaciblemente, como una fuente fresca e inagotable. El silencio, socio indispensable de nuestros intercambios sonoros, de esas justas maravilladas, espera lentamente cubrir nuestras últimas vibraciones... Gracias Jean-Philippe, por estos deslumbrantes intercambios.

Jean-Louis Rassinfosse



Las primeras notas que toqué con Jean-Louis pudieron haber sido las últimas: me sentía tan intimidado de estar a lado de un gran señor del jazz... Sin embargo, muy rápido tuve la sensación que estábamos a punto de vivir una gran aventura. Apenas lo hube acompañado a la puerta, compuse, en una pequeña hora, el tema “Merci” (“Gracias”): gracias por esos momentos privilegiados de encuentros espirituales y musicales. Cuando estamos en escena, está ahí al lado mío, como un roble, inmutable, me conecta con mi fuente más profunda y me invita silenciosamente a dar lo mejor de mí mismo.
Jean-Philippe Collard-Neven

 

Dos álbumes en casa de FUGA LIBERA, distribución mundial
el tercer álbum está en preparación

Regency's Nights (FUG 602)   Second Move (FUG 605)
   
Merci (C-Neven)
Regarde (C-Neven)
   
My Romance (Rodgers/Hart)
Ducky (C-Neven)
   
Song for my father (C-Neven)
Brahms, sonate n°1 pour clarinette op.120
(2e mvt)
   
Ellos

Las manos-araña y el ojo fisgón, la postura tensa de raptos crónicos, la posición semi-sentada semi-flotante, el tendón al acecho, los ísquiones acicateados, el soplo mordido hasta los más ínfimos vagidos sofocados como sinapsis golpeadas, helos aquí, par de príncipes del sonido, dúo de magos músicos que dan a luz a lo que antes de Ellos no se oía. Es porque son lo que son y hacen lo que lo que se escucha que la música es el arte que, entre todos, propaga sentido y delicia, hundiendo instantáneas raíces en lo más profundo de cada uno de nosotros. Dichosos inventores de lo que está callado en lo audible. Merlines de lo que en el sonido es inaudito, encantadores de nocturnos sublimemente indecentes, disfrazados de improbable, helos aquí, el tiempo de una imagen, saltando sobre la playa del tempo, virtuosos de sus composiciones que rebotan, fabricantes de posturas llevadas, medida a medida, en deslizamientos que rompen en suaves infiernos de ritmo, dándonos sin jamás apagar nuestra sed de aires. Nada de lo que a cuerda se refiere se les escapa, o más bien la cuerda toda, por la gracia de los dioses que vacían la cesta del mundo de sosas melodías anteriores a Ellos, y concentran de luz y sombra las de Ellos, dadas a la Tierra toda y redonda. He aquí cuatro manos, cuatro ojos y cuatro corazones al menos que, luego de latir fuerte, no se contentan con un suspiro para renacer y dan a escuchar el sueño de no escuchar el mundo más que a través de Ellos.

Pietro Pizzuti
Bruselas 21 de junio de 2007
 
VIDEOS
 
Regarde (C-Neven)
 
Prelude op.11 n°4 (Scriabin)
 
Merci (C-Neven)